WhatsApp

¿Cómo proteger tus paredes de ladrillos a la vista?

 

 

 

Las paredes de ladrillos a la vista mantienen la vigencia en las casas, tanto en el exterior como en el interior. En ambos casos, hay que tener en cuenta que se trata de una superficie porosa y que es necesario protegerlas con los productos adecuados para que la exposición no dañe su aspecto. Y es clave preparar correctamente la superficie antes de comenzar el trabajo.

 

 

Como esas buenas ideas que perduran, los ladrillos a la vista mantienen su vigencia. Es decir, el ladrillo a la vista está vigente no sólo en arquitectura sino también en interiorismo y cualquier ambiente del hogar se convierte en el candidato perfecto para lucirse con él.

 

 

Si bien en algún momento se lo asoció al estilo industrial y rústico, en realidad es muy versátil y se adapta a las diferentes improntas decorativas que predominen en el ambiente. Pero es importante tener en cuenta que, por ser estructura porosa, cuando está expuesto a la intemperie, el ladrillo absorbe la humedad ambiente y el agua de lluvia, factores que deterioran su aspecto y atentan contra su vida útil.

 

 

De allí que deben recibir protección para evitar la formación de moho y verdín, así como la aparición en su superficie de eflorescencias salinas. En obra nueva, debe realizarse el primer mantenimiento una vez transcurridos tres meses (interior) y un mes (exterior) de terminada la casa.

 

 

Luego, con cierta periodicidad, dependiendo del producto aplicado y de las condiciones medioambientales, deberán reiterarse tratamientos de protección. Los materiales y productos que utilizar para proteger las paredes de ladrillos a la vista varían según el aspecto que se pretenda darle. Para que los ladrillos conserven el aspecto natural, lo mejor es aplicar un recubrimiento siliconado, con base solvente o al agua. Si se busca productos que den brillo y color, son ideales los impregnantes y los impermeabilizantes.

 

 

Los primeros, de base solvente, porque vienen en colores preparados y son compatibles con las tintas; los segundos, porque poseen dos brillos para elegir: satinado y brillante. Ambos cumplen, por lo tanto, la doble función de protección y decoración.

 

 

A GUSTO DEL CONSUMIDOR

 

Hoy en día, con el avance de la tecnología aplicada a la pintura y sus derivados, el mercado ofrece una amplia variedad de productos. Hay recubrimientos al solvente y al agua. Están los que forman película y los que no. Luego, en materia de terminación, pueden ser sin o con color. La elección del producto, en definitiva, dependerá de la preferencia de los usuarios. Y pueden clasificarse en tres grandes grupos: impregnantes, impermeabilizantes e hidrófugos. Impregnantes. Están formulados a partir de aceites vegetales modificados y son conocidos en el mercado como no formadores de película, es decir, impregnan el ladrillo y de esta manera saturan con aceites todos los poros sin llegar a formar una película superficial. Esta terminación es semiporosa por lo que permite que la pared respire. Son semibrillantes y vienen coloreados en dos tonalidades: natural y cerámico. Impermeablizantes. Son de base acuosa y actúan formando una película superficial, que puede ser brillante o satinada y muy elástica, que resalta de manera natural la textura e irregularidades propias de los ladrillos. Esta elasticidad de la película le permite sellar pequeñas fisuras presentes en los mismos. No deben aplicarse sobre paredes con humedad. Hidrófugos. También conocidos como hidrorrepelentes, no son una pintura como los otros dos, sino que se trata de una solución de siliconas hidrofugantes en base agua o solvente (aguarrás) que actúa químicamente cambiando el ángulo de mojado de las superficies (ladrillos, tejas, piedras naturales, hormigón, revoque fino). Se aplican en dos manos, sin oreos entre ellas, es decir “húmedo sobre húmedo” y, pasado un lapso de horas, se produce la hidrorrepelencia (las superficies rechazan literalmente el agua). No alteran el color ni el aspecto de las superficies. No forman película, por lo que permiten que los sustratos respiren en forma natural, pudiéndose aplicar sobre superficies con cierto grado de humedad, que no entorpezca la impregnación necesaria de las siliconas.

 

 

HAY QUE PREPARAR LA SUPERFICIE

 

La superficie debe estar libre de polvo, grasitud o suciedad. También debe estar totalmente seca. Si hubo que lijar la superficie, se debe limpiar el polvillo. También es posible que aparezcan unas manchas blancas. Las sales contenidas en los materiales que se utilizan durante la construcción de una pared (cemento, cal y arena) son solubles en el agua, pero al ser arrastradas a la superficie de la pared de ladrillos (en general por efecto de la temperatura), y al evaporar el agua, cristalizan formando depósitos blanquecinos. Si se buscara evitar el ingreso de humedad a la pared, estas sales quedarían indefinidamente sin ser “arrastradas” a la superficie. Por eso es importante la limpieza por medios mecánicos sin utilizar agua o utilizando la cantidad mínima necesaria. La limpieza con ácido muriático diluido se debe limitar a las zonas con manchas blanquecinas de difícil eliminación, y que no se pueden limpiar manualmente con cepillo “en seco”. En caso de tratar la pared con ácido, si luego se la lava con abundante agua, se vuelven a “arrastrar” sales a la superficie generando  nuevos depósitos blanquecinos.

 

 

 

Lo conveniente es cepillar, con el cepillo apenas humedecido, para arrastrar los restos de la reacción del ácido sobre la superficie. En paredes secas las sales no salen a la superficie. En caso de que hubiera hongos, las paredes afectadas deben ser tratadas varias veces con una solución de una parte de agua con una parte de lavandina. Luego enjuagar y dejar secar según el producto de terminación elegido. Si se trata de paredes nuevas, dejar secar un mes en exteriores y tres meses en interiores, para que las paredes pierdan su estado de alcalinidad.

 

 

Eliminar cemento u otro material de albañilería por medios mecánicos o tratamiento con solución de ácido muriático y enjuagar con poca agua. Cuando se utilicen impermeabilizantes, habrá que asegurarse que las paredes estén totalmente secas, no aplicar con temperaturas inferiores a los 5ºc o porcentajes mayores al 90% de humedad o lluvias inminentes. Si se trata de ladrillos barnizados o pintados, hay que eliminar totalmente la capa anterior por medios mecánicos o utilizando removedor, hasta dejarlos libres de estas pinturas.

 

 

Y también es clave saber que los productos para el tratamiento y protección de los ladrillos a la vista se aplican preferiblemente con pincel.

 

 

Si te animas a hacerlo vos mismo, acércate a cualquiera de las sucursales de Megapint y te
daremos asesoramiento sin cargo.

 

 

Te esperamos…

Pinturerías Megapint